HISTORIAS DE LA PRIMERA VEZ... CONTADAS POR LOS PROTAGONISTAS...
MI PRIMERA VEZ EN UN HOTAL FUERA DE CASA, CON
UNA CHICA... CON MI NOVIA DESPUÉS DE UNOS MESES DE CONOCERNOS:
Hola soy
Héctor y tengo 22 años, les voy a relatar como fue mi primera vez, que no fue
en mi ciudad natal, sino muy lejos de ahí... Resulta que conocí a una chica en
un chat, ella es de San Luis Potosí, es
una chica muy linda rubia de ojos color miel y tez blanca, pasaban los días y
platicábamos con mas confianza, hasta que paso lo inevitable. Nos fuimos
enamorando poco a poco y empezamos una relación pues de lejos que aunque
sabíamos que iba a ser muy difícil pues los dos estábamos muy contentos, ya
cuando teníamos aproximadamente 3 meses de novios yo le prometí que en
vacaciones iría a verla, y así fue.
Salí un miércoles por la noche pensando en ya verla y poderla abrazar, antes de
irme mi padre que es medico me regalo unos condones, cosa que yo no los quise
llevar conmigo pensando en que ella jamás pensaría en hacerlo conmigo.
Ya estando en San Luis ella fue por mi a la central camionera, me llevo a que
conociera a su familia y después de ahí irnos a comer, ella quería que me
quedara a dormir en casa de su tía, cosa que yo no acepte porque no me sentiría
muy cómodo asi que me consiguió un cuarto en un hotel en donde tenia unos
amigos. Después de bañarme ese mismo día a pesar de estar tan cansado me llevo
a un antro y asi paso el primer día, sin nada interesante.
Al día siguiente ella llego temprano a mi cuarto y dijo que solo pasearíamos un
rato y después descansaríamos, compramos recuerdos para mi familia y fuimos a
comer a su casa. Ya ahí terminamos y fuimos a mi hotel, entramos al cuarto como
a las 6 de la tarde y nos acostamos a descansar en la cama, prendimos la TV y
empezamos a besarnos pero de una forma muy tierna y cariñosa.
Minutos después empezamos a jugar besándonos de una forma muy excitante, ella
por mis orejas y yo por su cuello, hasta que llego un momento en que sin darme
cuenta ella estaba excitada, pero yo no lo podía creer porque era apenas el
segundo día de verla en persona y no me imaginaba haciendo el amor con ella,
pero todo iba muy bien, hasta que llego el momento en que yo estaba encima de
ella, con sus piernas abiertas se excitaba cada vez mas al igual que yo, pero
no me atrevía a hacer mas porque no sabia como reaccionaria ella, pero tuve que
arriesgar hasta que tome uno de sus senos y ella no dijo nada, al contrario se
excito mas. Eso me dio mas confianza y empecé a acariciarle ambos senos hasta
que la despoje de su blusa y esto se ponía cada vez mejor, me dijo que nos
metiéramos a las cobijas y ya adentro le quite el bra, y ya asi tome con mas
facilidad sus senos y empecé a chuparlos y ella empezó a acariciarme justo a
mis genitales. Comenzó a quitarme la camisa y ya estando ambos sin camisa y
blusa seguimos con los besos y caricias, hasta que llego el momento de tomarle
su vagina y lo hice, fue muy excitante y ella empezaba a hacer ruidos de forma
excitante, hasta que llego un momento en que le quite su pantalón y ella me
quito el mío, comenzó a acariciar mi pene de una forma tierna y cariñosa y yo
asi a su vagina que estaba ya algo mojada, hasta que ya ambos nos despojamos de
nuestra ropa interior, le acaricie de nuevo su vagina hasta penetrarla un poco
con mi dedo y ella me jalaba mi pene.
Ya después me beso y yo comencé a moverme de tal forma de quedar encima de ella
pero estaba muy nervioso y pensando que no tenia condón, pero no me importo y
seguimos besándonos y ya encima de ella le tome uno de sus senos y con mi mano
derecha tome mi pene, busque su vagina, hasta que la encontré... y sentí como
mi pene la penetro, ella hizo unos gemidos que me excitaban aun mas mientras yo
sentía como mi pene entraba y salía de una forma muy rica, hasta que después de
varios minutos me vine pero alcancé a sacar mi pene y me vine por encima de su
vagina.
Al día siguiente, justo un día antes de regresar a casa me invito a una fiesta,
la cual estuvo muy aburrida y como a las 2 de la madrugada ella y su amiga
decidieron salir. Ella dijo que se quería quedar conmigo un rato mas y su amiga
se fue y nos dejo otra vez solos en mi cuarto, pero esta vez fue diferente,
cuando comenzamos todo fue más rápido ella sola se despojo de su ropa al igual
que yo y ya desnudos comenzamos a hacerlo de nuevo, pero esta vez termine de
nuevo encima de su vagina, pero ella parecía no haber quedado satisfecha y yo
mientras descansaba.
Después de varios minutos comenzó a acariciarme el pene de tal forma que ella
quería que se volviera a parar, y lo logro lo jalo y jalo hasta que mi pene
estaba de nuevo en su punto máximo y comenzamos a hacerlo de nuevo, mis manos acariciaban
sus senos mientras yo buscaba su vagina para volvérsela a meter, al lograrlo
ella comenzó de nuevo con gemidos, pero esta vez ya como dije fue diferente.
Tardamos demasiado en la típica posición hasta que ella me dijo que ya no podía
mas, cosa que me pareció extraño, saque mi pene de su vagina y la deje tomar un
poco de aire, pero minutos después tomo su segundo aire y se hecho encima de
mi, tomo mi pene con su mano y se lo introdujo en su vagina, esta vez ella
arriba de mi, comenzamos a hacerlo mientras yo tomaba su trasero ella seguia
moviéndose encima de mi y yo podía ver su cara de satisfacción, hasta que
después de varios minutos le dije que estaba a punto de terminar, se levanto,
tomo mi pene y me lo empezó a jalar hasta que yo por fin termine y sintió como
su mano se llenaba de todo mi semen.
Al día siguiente a las 9 de la noche salí de nuevo hacia mi casa, de la que me
fui siendo virgen y regrese con mi primera experiencia sexual.
Comentarios y sugerencias a: love_hater18@hotmail.com
Historia mandada
a tlahualil68mx@galeon.com
HISTORIA DE
MI PRIMERA VEZ, EN EL CAMPO, YA HACE
MUUUCHO TIEMPO...
Estoy
hablando de una historia que sucedió en 1980, cuando un servidor de ustedes
tenia 18 años, era un joven alto, fuerte y sin haber tocado nunca a una mujer,
solo me la jalaba, nunca había visto a una mujer desnuda y menos la había
tocado, era un inexperto, un novato, pero tuve una buena maestra, a la que le
estoy agradecido, me encamino y me enseño lo que es la vida sexual de un
hombre.
En el verano de 1980, tenia en aquel entonces la edad de 18 años, 188
centímetros de estatura, 90 kilos de peso y 19 centímetros de pene. Después de
haber estado todo el año estudiando en jiquilpan, fui de vacaciones a casa de
mis abuelos todo un verano con ellos y tenia que ayudarles a trabajar,
realizaba algunas labores agrícolas, una de ellas cuidar y vigilar las vacas,
las 22 vacas que tenían mis abuelos. Una tarde de julio, sobre las seis de la
tarde estando en una finca, oí unas voces femeninas, me acerque con sigilo y vi
a las tres hijas de mi vecino, unas chicas jóvenes de mi edad mas o menos, que
estaban en un campo lindante preparando la hierba segada para ser trasladada a
su casa, como hacia calor y por allí no pasaba nadie, y ellas no pensaban que
yo estaría por allí, se quitaron la ropa, y quedaron en pleno verano en ropa
interior, yo escondido detrás de una cerca de piedra las estuve viendo,
observando a menos de 5 metros, al ver aquel espectáculo, pues las chicas
estaban muy buenas, tenia conmigo una jaria muy grande, tenia el pene tan duro,
que parecía que me iba a romper el pantalón, pero yo tenia aquellas chicas
prohibidas, su padre era un politico, y mis abuelos me hubiesen matado a golpes
si yo hubiese tocado a una de ellas.
Mi madre una mujer, muy joven, tenia en un taller de costura, con dos o tres
chicas que estaban aprendiendo con ella el arte de cortar y coser, todos los
días a las 8 de la tarde tomaba el autobús de línea regular para regresar y estar con mi padre, y todos los días a las
10 de la mañana estaba en la casa. En el cuarto de costura, en donde ella
trabajaba, yo tenia varios agujeros en la pared de adobe, para observar a las
mujeres cuando iban a probar la ropa que mi madre le hacia, yo conocía casi
toda la ropa interior de estas mujeres, pues iban con sus mejores prendas a
probar la ropa que la costurera les estaba confeccionando, conocía sus
calzones, brasieres y combinaciones, y las veces que me la jalé, mirando por
medio de aquellos agujeritos, como estas mujeres se probaban los vestidos que
mi madre les hacia. En algunas ocasiones había ido a los tendales de ropa a
secar y robaba alguna pantaleta de aquellas mujeres, me escondía en el monte,
envolvía mi pene con aquella ropa de naylon o seda y me hacia unas venidas,
después las devolvía, nunca me sorprendieron.
Volviendo a lo anterior, viendo aquellas chicas de aquella forma, no pude
resistir mas y salí de aquel lugar sigilosamente, fui al otro extremo de la
finca, me senté a la sombra de un buen guamuchil, y sin mas comencé a
jalarmela, no podía mas, no podía quitarme de la cabeza aquellas chicas en
chones y brasieres, así que comencé a tocarme la verga, cuando estaba en lo
mejor, imaginando que estaba con las tres en un sitio especial, sentí una voz
de una señora que se llama Carolina, que se reía y que me decía: “Pero que
haces, ten cuidado que eso produce tuberculosis”, esta mujer, Carolina se reía
mucho, era una mujer de unos 40 años, su marido estaba en el otro lado (EUA),
solo venia a casa en el mes de diciembre, mas o menos era de la edad de mi
madre y mucho más delgada. Me cayo el mundo a los pies, esta mujer lo iba a contar
a todo el pueblo y me iba a convertir en la risa de todos, todo el pueblo se
iba a reír de mi cuando pasara por delante de ellos, de verdad que esta era una
situación muy angustiosa y seguro que mis abuelos me daban una buena paliza y
se lo comentaban a mis padres, esto aun era peor.
Salí al camino, y como un mendigo me arrodille delante de carolina, le suplique
que no dijera a nadie lo que había visto, que le trabajaría gratis algunos días
si me prometía guardar silencio, bien ella me lo prometió pero me hizo jurar a
mi también que yo debía de guardar silencio, pasamos a dentro de la finca y
buscamos un buen escondite entre la maleza, ella se quito su vestido, y quedo
con un fondo, corto y escotado, se quito sus calzones y su brasier, se tumbo en
el suelo a mi lado, enrollo sus calzones en mi pene y comenzó a jalarmela, creo
recordar que en tres o cuatro movimientos mi pene lanzo un chorro de leche, que
quedo atrapado en sus chones, mi pene se estremeció cuando unas manos de mujer
los acariciaron y lo masturbaron por primera vez, algo se puso en mi garganta,
algo fuerte y muy agradable, algo que nunca había sentido antes.
Abrió sus piernas, dejando su panocha al descubierto, era la primera que veía,
me fue indicando lo que tenia que hacer, primero lamer sus pechos, lamí sus
pechos, los mordí, los chupe y los mame, como ella me decía, seguía sus
instrucciones, lamer, morder chupar, aquellas tetas medianas, blancas y de
pezones sonrosados, así un buen rato, después me mando colocar mi boca en su
vagina y con mi lengua comenzar a recorrer todos sus rincones, lo hacia,
obedecía ciegamente, las ordenes de aquella señora, cada vez que chupaba o
lamía su clítoris, ella se estremecía, se movía y se agitaba, mi cara estaba
enterrada entre sus piernas, mis labios besaban sus labios y mi lengua recorría
todos los recovecos, no pudo precisar el tiempo que duro aquello, el tiempo que
mi boca no salió de su puchita, no lo se solo se que ella empezó a temblar y a
moverse, como si convulsionara, y después de unos gemidos me pidió que me
quedase quieto. Me senté en el hierba del campo, ella estaba con un fondo de
puntillas blanca de seda, sin nada debajo, con los ojos cerrados y yo volvía a
estar empalmado como un caballo, Carolina después de un buen rato quieta abrió
los ojos y me dijo; “Espero que algo aprendieras, pues no lo hiciste mal de
todo”, pero viendo mi empalme, le dio pena, según me dijo como yo estaba, en
aquellos momentos, se coloco encima de mi persona y con su propia mano tomando
mi pene, lo coloco a la entrada de su vagina, y con dos movimientos de sus
caderas, mis 19 centímetros la penetraron totalmente, solo me pidió que cuanto
estuviera a punto de correrme lo avisara para salir del paso, comenzó a moverse
muy lentamente pero profundamente, con mucha suavidad y con movimientos muy
acompasados, en pocos minutos comencé a gritar, ella se quito de encima y con
la mano me termino, y chorro de leche salió disparado al espacio, que se
perdió.
Estuvimos un rato tirados en la hierba, se vistió y me dijo, “Ahora tu y yo
tenemos un secreto que guardar, pero todavía tienes mucho que aprender, si me
juras que nunca hablaras, que nunca dirás nada a nadie, puedes venir por la
noche a mi casa, entras por detrás y no hagas ruido, te esperare y podemos
seguir enseñándote, pero ojo con lo que dices.
Aquel día llegue temprano a casa de mis abuelos, realice todos los trabajos, me
duche, me cambie de ropa, cenábamos todos los días a las 10 de la noche y lo
mas tardar a las 10 y media, mis abuelos ya estaban en cama, espero a poder oír
los ronquidos de los dos, después de 10 minutos de oír sus ronquidos, salí
furtivamente por la puerta, cruce varias fincas y salte dos muros, en total
oscuridad, llegue a casa de Carolina, entre por una ventana, y llegue hasta su
habitación. Su marido y su hijo trabajaban todo el año en estados unidos, su
hija patricia trabajaba en Morelia y ella tenia que cuidar a sus suegros, dos
personas mayores que vivían en el piso de abajo, en el bajo de la casa, ella
estaba con una especie de camisón, hasta la rodilla viendo la televisión, yo
muy educado la salude con un beso en sus labios, mis manos recorrieron sus
pechos y arrodillándome delante de ella, subí su camisón, levante sus dos
piernas, colocándolas de forma que su pucha quedara bien abierta, y de nuevo
repetí la lección que me había enseñado, una buena comida de chocho, esta vez
lamí su chochito, lo recorrí con mi pobre lengua hasta que estremeciendo se
vino abajo con un soberano orgasmo por una buena lamida de chocho.
Después de un buen rato, nos metimos en la cama, completamente desnudos, y aquí
comenzó mi segunda lección, tuve que lamer sus pechos, lamer su culo, chupar
los dedos de sus pies, al tiempo que ella me acariciaba mi pene, con sus manos
suaves, después me coloque encima de ella y la penetre muy despacio, con
lentitud, con suavidad pero con energía, poco a poco en pocos movimientos mi
pene se fue acoplando aquel chocho hasta llegar al final de mi miembro, aquí
ella empezó a ensañarme como tenia que hacer, me mordía y lamía las orejas, me
acariciaba en culo y la espalda con sus dedos, me decía mas rápido y ahora mas
lento, mas despacio, mas profundo, menos, mas, así, ahora rápido, ahora
despacio, sentía un calor y una humedad en su vagina, que me volvía loco, un
placer que si por mi fuera la inundaría de leche, mas despacio, mas rápido,
sigue, sigue, sigue, su voz suave y sensual me estaban volviendo loco, con su
cosita apretaba mi pene en su interior, lo soltaba, lo volvía a apretar y a
soltar, en un momento me hizo cambiar de posición, me llevo al estado de
venirme tres veces, ahora ella encima de mi controlaba todo, ella, Carolina era
la Jefa, la que mandaba, yo no era mas que su esclavo, obedecía ciegamente, así
ella me fue dirigiendo hasta que un orgasmo la inundo de placer y cuando me
dijo que ella terminó, me relaje y solté una enorme cantidad de leche en su
interior, inunde su vagina de leche, caliente y blanca.
Dormimos toda la noche, regrese a mi casa al romper el día, pero todas las
noches aquel verano fui a dormir a su casa, todas las noches hicimos el amor,
siempre por delante, por mas que lo intente nunca me dejo hacer el amor por
detrás, ella fue mi profesara particular de sexo, no fue un trabajo perdido,
pues cuando yo tenia 25 años me case con su hija Paty, y por mas que lo intente
nunca mas me dejo hacer el amor con ella, eso si algunas caricias y algunos
roces se han producido, pero de lo otro nunca mas..
Siempre guardo de ella un buen recuerdo, ella fue mi profesora sexual, mi
primera experiencia, mi guía y mi amante, durante un verano, aun hoy en día con
62 o 63 años, todavía si pudiera les prometo que la mandaría un viajecito.
Relato enviado a tlahualil68mx@galeon.com